Imagen de postal que ofrece Menorca y que podría acabar desapareciendo si el sector agrario no resiste a la crisis de los precios. | Gemma Andreu

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El campo no quiere pasos atrás. Y defiende sin ambages la necesidad de que los establecimientos hoteleros y de restauración aseguren al menos un tres por ciento de productos frescos agrarios, ganaderos y pesqueros de kilómetro cero.

La advertencia de inconstitucionalidad que ha hecho el Gobierno de Pedro Sánchez a la Ley de Turismo Balear, que impone estos porcentajes, no ha agradado al sector quien entiende que «se debe exigir que compren producto de aquí, no puede ser que vayamos a un establecimiento y lo que se ofrezca sea de fuera», aseguraba la presidenta de Fagme, Catalina Pons, durante su intervención en la Comisión de Economía del Parlament a la que fueron convocadas las tres organizaciones profesionales agrarias de la Isla para exponer la realidad insular en cuanto a promoción del producto local. Por su parte, la secretaria general de Unió de Pagesos, Margalida Llambías, considera que si hay pedidos que se echan a perder al no existir esta obligatoriedad «será otro chasco para el payés o el agricultor».       

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Y es que el Gobierno entiende que la ley podría resultar contraria al orden constitucional porque vulnera el principio de igualdad y no discriminación de las empresas en el mercado español. Esta observación es un paso previo al posible recurso de inconstitucionalidad y, por tanto, se abre ahora un período de negociación entre Govern y Madrid que se canalizará a través de una comisión bilateral. La consellera de Agricultura, Pesca y Alimentación, Mae de la Concha, se muestra optimista y confía en que «el sentido común y la comprensión política con nuestro territorio se impondrán en esas negociaciones».

Grupos parlamentarios como Més per Mallorca, PP, Grupo Mixto, el Pi, PSOE y Unidas Podemos se posicionaron en la defensa de estos porcentajes de producto local. Aunque, mientras Unidas Podemos minimiza el impacto de la advertencia al considerar que se alcanzará un acuerdo con Madrid, partidos como el Pi no aceptan que «se endulce un atentado a uno de los pocos esfuerzos reales y prácticos que se han hecho en esta legislatura para echar una mano al sector».   

Producto local o tradicional

El debate sobre qué y qué no debe considerarse producto local está sobre la mesa. Para Llambías no basta con que esté hecho o fabricado en las Islas sino que los principales ingredientes deben tener procedencia local. Luis Nadal de Olives, presidente de Agrame, coincide en que «hay que definirlo muy bien, no tiene sentido elaborar producto aquí con animales traídos de la Península».