Dency Rivas, médico pediatra del ‘Mateu Orfila’, atendió ayer a «Es Diari».

La actualidad sanitaria se centra las últimas semanas en el aumento de casos de bronquiolitis, afección que incide sobre todo en los niños de más corta edad y que está causando situaciones de saturación hospitalaria en distintas regiones. Sin embargo y por ahora, este no es el caso de Menorca, donde, según Dency Rivas, miembro del Servicio de Pediatría del Hospital Mateu Orfila, estas infecciones están teniendo poca incidencia.

¿Qué es la bronquiolitis?

-Es una infección respiratoria aguda de las vías inferiores, que sufre un niño en sus primeros 24 meses de vida. Está producida por diferentes virus y el principal agente causal es el Virus Respiratorio Sincitial (VRS). Pero hay que decir que, conceptualmente, al hablar de bronquiolitis nos referimos al primer episodio de sibilancia que sufre el menor de hasta 2 años, es la primera vez que tiene pitos en el pecho y dificultad respiratoria. Lo que pasa ahora, con niños de 3 o 4 años, no es bronquiolitis, sino una infección respiratoria por el VRS. Por otro lado, la bronquiolitis es bastante frecuente, el 80 por ciento de los lactantes pasan esta infección y la mayoría son casos leves y no crónicos.

¿Qué afectación tiene en la Isla?

-La situación es, más o menos, la de años anteriores, incluso como antes de la pandemia. No estamos como en la Península, la incidencia es menor. Es verdad que tenemos un poquito más de casos de VRS, pero no ha venido emparejado de un incremento de casos complicados que precisen de ingreso. Desde agosto, en que hubo el primer caso, hemos tenido diez ingresos por VRS, como el año anterior y en prepandemia. Ahora no hay ningún niño ingresado, pero sí que vemos que, aquí, todo llega más tarde que a la Península. Por eso pensamos que quizá puedan aumentar los casos más adelante.

¿Cómo se produce el contagio?

-El VRS se contagia a través de secreciones mediante las manos o fómites, cualquier objeto carente de vida que esté contaminado por algún patógeno, un virus, y que es capaz de transferirlo a un individuo. Por eso el lavado de manos es tan importante.

¿De qué época son propias estas infecciones?

-Hemos notado que, respecto a años prepandémicos, los casos de bronquiolitis o por infecciones de VRS han empezado mucho antes. Empezaban a circular en octubre o noviembre, hasta febrero, más o menos. El año pasado empezamos a tener casos en junio, y este año en julio. Por tanto, sufrimos estas infecciones más tiempo; está cambiando la epidemiología, aunque por suerte, de momento, no son casos complicados.

¿A qué se debe este adelanto?

-Posiblemente tiene que ver con la pandemia y las medidas que se tomaron, de aislamiento, de uso de mascarillas, el lavado de manos para prevenir la transmisión del coronavirus. Esto evitaba la transmisión de otros virus que, ahora que se han retirado las medidas, vuelven a circular y hay una población diana de niños que no enfermaron durante ese tiempo. Casi el 80 por ciento de los menores de un año puede enfermar de bronquiolitis, por el VRS u otros virus.

¿Quedó debilitado el sistema inmune con la pandemia?

-No es que se haya debilitado, sino que el sistema inmune ha dejado de tener determinados tipos de anticuerpos. Esta enfermedad no crea una inmunidad, la puedes volver a pasar. Lo que sí está claro es que dejamos de enfermar y que ahora, al volver estar expuestos, lo estamos pasando.

¿Qué factores de riesgo tiene la bronquiolitis?

-Hay más riesgos cuanto más pequeño sea el niño, sobre todo los menores de dos meses; en los prematuros, cuanto más lo sean, mayor riesgo. En pacientes con enfermedades pulmonares crónicas, cardiopatías congénitas, enfermedades neuromusculares, pacientes con inmunodeficiencia, algún tipo de encefalopatía; o con síndrome de Down. Son niños que tienen una mayor probabilidad de pasarlo un poco peor o de tener complicaciones.

¿Cuáles son los síntomas?

-Suelen ser los de un catarro común, tos, rinorrea, moco, con o sin fiebre. Comienza así y la tos es el síntoma predominante. En un plazo de uno a cuatro días, la tos se hace más persistente y puede aparecer la dificultad respiratoria, que alcanza su máximo en las primeras 24 o 48 horas. Es cuando se producen los ingresos, porque puede traer complicaciones. Luego, comienza a mejorar gradualmente, con síntomas respiratorios una semana, y la tos puede persistir tres o cuatro semanas más.

¿Y el tratamiento?

-Básicamente es de apoyo y soporte y se puede hacer en casa. No es necesario ningún fármaco de forma rutinaria, solo lavados para la desobstrucción nasal, elevar la cabecera de la cama para que el niño respire mejor y garantizar una correcta nutrición. Hay niños que necesitan fraccionar las tomas, que sean más, pero más cortas. Con eso, se suele pasar; luego están los casos que se complican, con más dificultad respiratoria, que son los que requieren el ingreso, para aplicar oxígeno para lograr saturaciones normales. Incluso se pueden utilizar fármacos, broncodilatadores, pero poco más. Antibióticos, solo en casos de sobreinfección.

¿La bronquiolitis tiene que ver con la aparición de asma?

-No es que tenga que ver, pero sí que se ha visto que en estados posteriores, los niños que tienen bronquiolitis quedan sensibilizados y cuando sean mayores van a tener episodios. Un niño de cuatro o cinco meses que sufra bronquiolitis, lo más probable es que, hasta los cuatro años de edad, tenga episodios sucesivos de broncoespasmos. Para lo que sería un resfriado normal, podría necesitar Ventolín. Pero para hablar de asma, sería ya en niños mayores y con una cronicidad.