Fiscales, abogados y acusados observan una prueba documental en pantalla, en la sesión de este miércoles

«Chupa, chupa, chupa y traga», se escucha decir repetidamente al acusado de asesinar a su esposa, Elisabeth Pimentel Montilla, en uno de los audios del teléfono móvil de la mujer reproducidos este miércoles en la tercera sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Palma.

Las palabras de Eduardo Enrique E.R., que estaría dando de beber a Elisabeth alcohol con droga, sumadas a la tos de su mujer a quien se le oye decir que se siente mal y, posiblemente, sonidos de vómitos, refuerzan la acusación del Ministerio Público respecto a los hechos de la madrugada del 18 de junio de 2018 en una nave del polígono de Ciutadella. Según los fiscales el acusado drogó a su esposa con MDMA mezclada con alcohol (sangría) y aceleró su muerte ahogándola en el jacuzzi. Él sostuvo que se durmieron en el recipiente tras beber y drogarse y al despertar ya se la encontró inconsciente.

Ese audio, junto a los informes de las forenses, cercan aún más al acusado que este miércoles, al menos, escuchó como investigadores de la Policía Nacional confirmaban que sí había botellas de alcohol en la nave, en contra de otros testimonios de la Policía Local. También se le oyó alterado y apremiante en el audio de la llamada que hizo al 112 pidiendo ayuda porque su mujer estaba inconsciente.

Según las médicas Elisabeth murió como causa fundamental por una intoxicación aguda de MDMA, y por la intermedia de la sumersión. «La toxicidad de la droga junto con la del alcohol produjo un estado de inconsciencia que ayudó a la sumersión en esas circunstancias», indicaron. Es decir, el ahogamiento provocó finalmente la muerte, pero las forenses respondieron que la cantidad de droga ingerida -2,4 miligramos por litro de sangre- pudiera haber bastado para causar su fallecimiento en unas 5 horas.

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Esos niveles de MDMA podrían ser letales, indicaron, «según la constitución y tolerancia de la persona». «No es habitual hallar una dosis tan elevada, da a entender que es una barbaridad; en esas dosis lo más frecuente es el fallecimiento», comentaron. Al juntar la droga con el alcohol en una primera fase daría agitación e hiperactividad, después angustia, taquicardia y un cuadro confusional, y también podría provocar náuseas y vómitos como parece escucharse en los audios.

La lectura de varios mensajes del acusado y la víctima aportaron nuevas pruebas al jurado. También las denuncias que la mujer le puso por sendas palizas, en 2012 y 2013, en Barcelona y Ciutadella, una de ellas con agresión sexual incluida por la que tuvo que ser intervenida. Las dos fueron provocadas por los celos que se traducían en violencia brutal cuando bebía alcohol. El lunes el acusado declaró que las dos denuncias fueron solo «dos confusiones» y se archivaron.

Se desprende del texto de una de las denuncias que Eduardo ocultó a su mujer que estaba acusado de haber matado a otra novia en diciembre de 2009 en Venezuela y que la justicia le buscaba. Él nunca acompañó a su mujer en sus frecuentes viajes a ese país, al que no ha regresado desde que se fue dos días después de la muerte de la otra joven. Le había dicho a su esposa que se había marchado a España porque le habían secuestrado, encañonado y robado un coche, lo que le traumatizó.

En varios mensajes entre la pareja él le pide que beba «si bebes se te quita el sueño, bebe, si bebes mientras me esperas me vas a hacer feliz». Ella, en cambio, en otros wasaps le deja claro que no quiere hacerlo y que él debería dejarlo considerando los episodios que había provocado. «No me siento bien tomando, me pongo paranoica, si tú crees que sin alcohol la relación no funciona, hay que dejarlo, no quiero que me insistas. No voy a tomar más», le escribía ella en febrero de 2018.

Dos pólizas de 150.000 €

Aunque el letrado defensor protestó al estimar que era secreto profesional, se escuchó en la sala un audio de Eduardo dirigido a su abogado en Ciutadella, diez días  después de los hechos. «He encontrado el seguro de Eli, no cubre la muerte por drogas, pero sí por ahogamiento». En otro posterior, en 2019, escribía «Joder, vamos a por los dos seguros de Eli, uno de 150.000 y otro de 150.000, ahí está el futuro de Barbarroja». Se refería a su empresa de alquiler de barcas, que en su declaración admitió tener una deuda de 110.000 euros. Otro mensaje de Elisabeth a otro abogado indicaba que su marido quería un poder para el control total de la empresa en caso de ausencia o fallecimiento. La empresa estaba a nombre de ella.

El apunte

Fiscal y abogado mantienen la petición de 25 años de prisión

Al término de las pruebas periciales y documentales que se expusieron en la sesión de este miércoles, todas las partes elevaron sus conclusiones a finales, es decir, que mantuvieron las peticiones que habían incluido en sus respectivos escritos de acusación y defensa.

Así la fiscal Reyes Miñambres,  certera en todas sus intervenciones en las tres sesiones, junto a su compañero, Jordi Domènech, sostiene la demanda de 25 años de cárcel para Eduardo Enrique E.R. por asesinado con los agravantes de parentesco y de género. Además mantiene la petición de que indemnice a los padres de la fallecida con 150.000 euros, más los intereses legales.

El abogado de la CAIB. Aarón Durán, solicita la misma condena. Por su parte, el del acusado, Juan Ignacio Sanz Cabrera, pide su libre absolución.

Hoy se escucharán sus respectivos alegatos y posteriormente el jurado popular, a las 12 está previsto que se retire a deliberar hasta que tenga la resolución de culpable o inocente para comunicarla a la sala presidida por la Magistrada, Mónica de la Serna.