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En la fiesta de despedida del viejo año 2011 y como viene siendo habitual en este tipo de eventos, coincidí con amigos, personas conocidas y aquellas que conoces por primera vez. Estas últimas son con las que tienes una primera conversación. Este es el caso de una ciutadellenca afincada en Mahón, que de entrada me saludó, no por mi nombre sino por "mochilero" y esto me halaga, què punyetes, ya que me confirma que alguien, además de mi familia, lee mis escritos. Conversación agradable, por supuesto con un gin tonic en la mano, acompañada de un encargo de una excursión mochilera, ya que su marido tenía un verger, cerca la ermita de Sant Joan de Mahón. Su queja era que a pesar de ser un paraje precioso estaba abandonado de la mano de Dios, referente a limpieza en general. Por supuesto, apreciado lector, la excursión no la hice esa misma noche, ya que estaba inmerso en otro tipo de excursión, de la zona de baile hasta la barra del restaurante.

Días después, excursión al canto cap as vergers de Sant Joan. Aún tengo en mi mente el majestuoso estanque con una agua limpia, en el que se podían contemplar unos preciosos peces de colores, de agua dulce, alrededor de un entorno precioso, limpio, muy agradable y fresco en pleno verano. En la actualidad, es safareig permanece en el mismo sitio, que además de haber envejecido con los años, está más solo que la una, sin agua, sucio, lleno de pintadas. La casa vecina de donde se nutría del precioso H2O, tapiada para evitar, supongo, unos potenciales ocupas; la fuente que antiguamente estaba en funcionamiento va desapareciendo entre el asfalto y los hierbajos. Nota curiosa, un cartel de cerámica indica: "agua no potable"… ni potable ni agua. El resto del entorno no desmerece, hierbajos, postes de señales indicativas tumbados, restos de una vieja lavadora, abandonada por algún incívico que aún no se ha enterado de que el servicio de recogida de este tipo de enseres funciona a la perfección. ¡Ah!, que quede claro que se trata de una máquina, no de una persona mayor que se dedica a la limpieza.

La fachada de la ermita puede pasar, pero els darreres están un poco abandonados. Espero que para la fiesta de Sant Joan, el lugar se adecentará, como cuando la suegra –perdón, madre política– va de visita a casa de la nuera…

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barber-alles@terra.es