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La comunidad internacional se ha volcado en ayuda solidaria a la población de Haití. Conmovida profundamente por las consecuencias de la catástrofe natural, se ha movilizado activamente para efectuar ayuda variada desde el rescate de supervivientes y asistencia sanitaria a los heridos hasta la distribución de víveres y ropa.
La comunidad internacional se ha volcado ante la evidencia de unos efectos, pero no se volcó anteriormente ante unas causas, políticas, sociológicas, económicas y morales, que han acrecentado mucho el efecto dañino del terremoto.
La comunidad internacional calificó a la nación haitiana como una de las más pobres, pero no se preocupó seriamente de ayudar a que se solucionara la situación. La comunidad internacional reconoció que no existía propiamente una organización de estado, no condenó firmemente la corrupción de las clases dominantes, ni aportó suficientes efectivos para controlar eficazmente la delincuencia, organizada y particular. Ojalá la tragedia haitiana sirva de lección para no repetir errores.