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Querido hijo:

Me equivoqué. Sólo anhelaba encontrar un cálido lugar en el que vivir la eternidad a la que estamos condenados. Y compartirla con tu madre y contigo, lejos de los rigores de Transilvania y la melancolía que envuelve, inamovible, la región. Os abandoné en busca de un edén, de un pedazo de costa mediterránea donde las noches –siempre las noches- fueran suaves, tibias, acogedoras… Me propuse –os lo aseguro- mandaros a buscar, una vez alcanzado el objetivo. Pero cometí un primer error: el país escogido. Y fue suficiente. Me equivoqué, sí, como se equivocó la paloma de Alberti. Me equivoqué. Me equivocaba… Ahora ya es tarde… Probablemente no exista camino de retorno… Si lees estas líneas y el breve diario que te adjunto será debido, efectivamente, a que no ha sido posible, ya, la marcha atrás…

Tu padre que te quiere,

Vlad.

Enero. Primer día de mi singladura. En un vuelo nocturno y vestido al modo y manera europeos (mi capa negra y roja duerme su particular sueño en un baúl) dejo que mi mirada se deje seducir por la silueta de la isla que dibujan y desdibujan las luces que emanan de pueblos y carreteras. Estamos a punto de aterrizar…

Enero. Primer día… Estoy familiarizado con la muerte, pero, aún así, he sufrido un sobresalto del que todavía no me he recuperado. El piloto del avión se ha equivocado y ha aterrizado en la nueva plaza de Es Castell. "Con tanto cemento y tantas lucecitas en paralelo, la he confundido con la pista 1" –ha comentado, compungido, el comandante-. Aunque no se han producido víctimas, el aparato se ha mudado en una enorme hoguera… Un borracho que pasaba por ahí se ha puesto a gritar, como un descosido, tras confundir el incendio con fuegos de artificio, algo parecido a "Gloriós Sant Jaume!" Un grupito de merodeadores, pertenecientes a algo denominado "Psoe/Es Castell" no han cesado de repetir: "Què sí, que això havia de passar!".

Esa misma noche. Alguien me socorre y me habla de mi extrema palidez. Es un hombre terriblemente amable y enormemente angustiado. Perdió a su madre (una encantadora mujer de unos ochenta años) en la nueva plaza y, tras cuatro días de intensa búsqueda, aún no ha sido capaz de localizarla… Otro, por su parte, ha extraviado a la suegra. El primero desaprueba la reforma de la plaza, el segundo la aplaude…

Me traslado a Maó/Mahó/Magón/Mahó. Me paro en una cafetería. Me atiende un joven que se ha incorporado milagrosamente al mundo laboral, tras haber finalizado recientemente – y con éxito- sus estudios de ESO. Me pregunto si se habla en el país una nueva lengua románica. La sospecha nace de lo dicho por el susodicho chaval: "¿Qué desitja tomar? Por cierto, vaya usted con cuidado cuando se levante, porque lleva los zapatos desacordados, la qual cosa puede ser força peligrosa. Yo ya se lo he esmentado, doncs luego no me venga con reclamaciones, ¿eh?"…

Segundo día. Atardecer. Tengo hambre. Tengo sed. Deberé actuar cuanto antes… Leo en la prensa que una tal Bibiana Aído, Ministra de la Igualdad, invertirá 26.000 euros en la elaboración de un mapa del clítoris. Pese a ser lengua hermana al rumano, desconozco el término castellano "clítoris". Deduzco que debe ser una nueva fuente de energía; un lugar aún inexplorado en el que el Gobierno de la Nación espera encontrar petróleo o algo parecido. Acudo al "Google". Se me caen, casi, casi, los colmillos. El "clítoris" es… Investigo y averiguo que la millonaria inversión se invertirá en la elaboración (¿por parte de quién?) del "Mapa de excitación sexual en clítoris y labios menores". Al parecer el país en el que me encuentro debe ser una especie de edén, exento de problemas, paro, crisis económica, etc. Ese estado utópico explicaría que los fondos públicos se invirtieran en tales menesteres. He decidido, nuevamente aturdido, reprimir mi hambre y no salir. Cierro la puerta y abro el féretro. Me acuesto intentando comprender, tal vez, lo incomprensible… Me incomoda la sensación de que, después de todo, no se estaba tan mal en Transilvania…

Tercer día. Noche. Intento colarme en el banco de sangre del "Matad Orfila". Como paso previo me siento en la sala de espera de urgencias. Un esqueleto aparece plácidamente sentado, cerca de mí. Deduzco que debe tratarse de una herramienta educativa, de un modelo, de… No obstante me mosquea que sujete, con sus descarnados dedos, una cartilla sanitaria y un número de turno… Se me acerca un celador y me comenta algo relacionado con mi palidez… Le invito a salir. Le prometo, como cebo, un pitillo. Acepta. Mi primera cena decente desde mi entrada en el país. Reconfortado, contemplo como un chaval es detenido por silbar. Al parecer no contaba con el "placet" de Ramoncín y de tanto "progre" anticapital…

Quinto día. "¡Vete al Mediterráneo!" –decían-. "Mar azul y cálidas temperaturas" –decían-. ¡Nieva! ¡Nieva! Si, hijo, sí… En una calle céntrica de la ciudad un hombre, con una cámara fotográfica, se pasea y sonríe. ¡Con la que está cayendo! –me digo-. Y no me refiero a la nieve. Ya me he ido informando de lo que sucede en el país. A lo mejor estará buscando brotes verdes, porque, de haberlos, los hay –según un señor de zejas pobladas e ideas en alopecia-. Si no las encuentra –continúo- no será porque no existan. Se deberá a la nieve que las cubre… Y a los mercados internacionales. Y a la mala fe mundial contra el país. Y a la oposición. Y al contubernio judeo-masónico. Y a los marcianitos.

Sexto día. Milagrosamente he logrado librarme de mis problemas éticos. Los que llevo arrastrando desde que me convertí en lo que soy. Porque si chupo, al fin y al cabo, es para sobrevivir. Apenas lo justo. La sangre de unos pocos. En el país, los chupópteros son multitud… Lo denominan corrupción. Curiosamente no es necesidad. Es, simplemente, indecencia.

Martes. Aprovecho el último día de Carnaval para pasear, tranquilamente, por la ciudad, vestido como es debido… Al parecer soy famoso por estos andurriales… De pronto, unos mozos ebrios me abordan y me acomodan en un féretro. Lo que interpreto, inicialmente, como cortesía, se muestra, rápidamente, como terrible confusión. Me han tomado por no sé qué muerto e, indecorosos, me pasean por todo Maó. En el cortejo fúnebre abundan las viudas. Dile a tu madre que de eso no sé nada. Palabra de vampirito. ¡No vayamos a tenerla y para toda la eternidad!

Miércoles de Ceniza. Sonrío. Porque parece el día de mi santo. Me siento, efectivamente, como un cenizo. ¿Debó regresar a Transilvania? Las dudas se disipan cuando escucho a Karmele Marchante cantando…

Jueves. Voy a emprender el viaje de vuelta a nuestro frío, pero sereno hogar. Pero paso de aviones comerciales. Lo haré en plan murciélago. Aunque me asaltan terribles presagios. Los controladores aéreos, enfervorecidos "fans" de un tal Pepiño, anuncian una huelga inminente… Me temo lo peor… Si la espicho por los aires, empotrado en algún avión comercial o contra una gaviota o contra otro "compi", sabed que siempre os quise…

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- ¿Una pesadilla? –te pregunta un Roig divertido-.

- Una pesadilla, Roig, una pesadilla –le contestas-.

- ¿Ciencia Ficción?

- Sólo en lo referido al protagonista. El resto…

Y es ahora Roig quien palidece…