TW
0

Roig se cubre el rostro, avergonzado, con sus dos patitas. Y a ti te sorprende, nuevamente, su habilidad en estos menesteres. El pobre no puede entender que estés ahí, sentado, a su vera, "tragándote" una nueva edición de "Eurovisión". Espera, sin duda, que recapacites y que, de golpe y porrazo, cambies de canal, sin saber que eso sería, en ese lodazal de cadenas, como salir de Guatemala para recaer en Guatepeor. Y como te empecinas en mantener tu fidelidad a "La 1", en pleno sábado noche, empieza a lloriquear. Y el lloriqueo se muda en ladrido –inaudito en él- cuando, de golpe, comienzas a tatarear lo de "pequeñito"… Pero lo suyo –te justificas- es falta de información… Roig no sabe, en definitiva, lo que para ti –y todos los de tu generación- supuso "Eurovisión"…

- ¿Te acuerdas?

Y te respondes con unos conocidos versos de Machado: "… Fue un tiempo de mentira, de infamia. A España toda/ la malherida España, de Carnaval vestida/ nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda,/ para que no acertara la mano con la herida./ Fue ayer; éramos casi adolescentes…"

Fue ayer. Era ayer. Erais niños. Y niños de una posguerra un tanto crecidita, pero posguerra, al fin y al cabo. Sin que pudierais entender nada, en los "coles" tercermundistas, os obligaban a alinearos militarmente y, presididos bajo la imagen de un señor que mandaba mucho –eso lo sabíais bien-, alzabais diariamente el brazo cantando algo de una camisa. Llevabais tanto tiempo con lo de la camisa que alguien ya se preguntaba por qué carajo alguien no hacía algo y le compraba a no sé quién la camisa nueva de marras y todos, pues eso, que tan contentos, que aquí paz y después gloria… Y aunque eso tenía gracia, lo que ocurría a vuestro alrededor carecía de ella. Pese a no entender, los niños de ese ayer no erais gilip_llas y percibíais que algo no iba bien, como percibíais en la mirada de tantos el odio, el resentimiento, las enemistades inexplicables e inexplicadas, las heridas que, por no haber sido vistas, no dejaban de intuirse…

Pero llegaba el festival de las narices. Y entonces el vecindario era otro… Al igual que las miradas. Pan, el justo. El circo, pues también lo teníais. No había leones, ni se torturaba en él a los cristianos. Había cantantes. Y eso, se quiera o no, era un avance. Aunque algún que otro se mudara en auténtico torturador de los oídos… Una vez concluido "Eurovisión", a la mañana siguiente, las frases eran siempre las mismas. Se correspondían a los "estados de opinión" que, por aquella época, creaban los medios de comunicación, únicos, al servicio de aquel señor que mandaba, sí, tanto: "es que en Europa nos tienen envidia". Y luego venía aquello de la conspiración de los judíos y masones que los chavales de la época no sabíais en qué carajo consistía… Pero a ti lo único que te importaba era que, gracias a "Eurovisión", la familia salía de casa y se metía en un bar y veía junta el festival y que erais felices, entonces… La vida se asomaba, pues, entre barras, sillas y mesas y os guiñaba, coqueta, una sonrisa, que agradecíais…

- ¿Lo entiendes?

Roig ya no se cubre el rostro con sus patitas y hay en su mirada como una luminosidad nueva que indica arrepentimiento…

Y luego Eurovisión os siguió acompañando… Como os acompañaban los "Celtas" comprados entre varios; esos "Celtas" que os fumabais a destiempo y desgana para parecer más hombres ante las jovencitas de catorce o quince años que os hacían sentir cosas que siempre llevaban la etiqueta de "prohibido".

- No sé, Roig, cómo lo consiguió el cap_llo de Jorge…

Durante un tiempo Jorge fue el niño/adolescente más odiado del grupo. Se había presentado en un guateque con un disco de vinilo. Pero no era un disco cualquiera, no, era el de la canción vencedora del último festival. ¡Un pastón, oiga!

Y así, ese desgraciado, ¡natural!, logró bailar con la más guapa, con Carmencita, eso sí, bajo la atenta mirada de su tía, esa gorda maloliente de bigotillo, en esa casa, aún existente, entrañable, del "Pla des Monestir"…

- Dicen, Roig, las malas lenguas, que, en un descuido de "la bigotes", Jorge logró darle un beso a la Carmencita, y en todos los morros. No sé si se trata de una leyenda urbana. Lo que sí sé, Roig, es que, a partir de ese momento, Jorge pasó a ser, sin discusión, nuestro héroe…

Y "Eurovisión" siguió estando, fiel, permanentemente, con vosotros. Incluso cuando en 1975 la Universidad os abrió los ojos y os disteis cuenta, cabreados, del cúmulo de mentiras con las que habían ido llenando vuestros corazones y vuestras mentes, en las clases de "F.E.N.", en los aborrecidos "NO.DO"s, en… Fue ayer. Era ayer, "encinta de lúgubres presagios", a punto de ser reclutados con diecisiete años a tenor de la "Marcha Verde"… Erais ya adolescentes. Y, sin embargo, inocencia aún no perdida, teníais que ver "Heidi" los sábados o "Eurovisión", sí, "Eurovisión", una vez al año, si queríais salir, después, con las chicas menorquinas que, inexorablemente, se hospedaban en la "Casa de Familia" de Palma de Mallorca. Por eso Heidi es, también, para ti, especial…

- Y luego le fuimos infieles…

Estalló la democracia. Y os sentisteis finalmente normales. Antes de su nacimiento sólo era posible sentirse así durante tres horas al año, durante "Eurovisión". Europeos. Ciudadanos, a la postre. Y "Eurovisión", discreto, cedió, desde ese momento, su lugar a una lógica explosión de vida que, generalmente, se encarnaba en todo lo que olía a libertad. Los carnavales fueron un buen ejemplo…

- Fue, Roig, un tiempo de mentira, de infamia… Y, "Eurovisión", el circo del dictador. Pero, pese a ello, era, siempre, un paréntesis en los días inmutables del rencor y el desconsuelo; una bocanada de aire fresco entre la fetidez de un millón de muertos y otros tantos, que lo estaban, sin saberlo, presos de su estupidez y miseria moral…

- ¿Y ahora?

- No es como antes, afortunadamente… Sin embargo, y hasta cierto punto, como diría Machado, a "España toda,/ (…)aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda…" Eurovisión 0, Belén Esteban 1…

- ¿Y?

-Y, aunque, sí, la situación no es, evidentemente, comparable, desearías, no obstante, que la cicatera clase política actual entonara hoy una melodía…

- ¿Eurovisiva?

- No. Me bastaría, nos bastaría, Roig, probablemente, con un simple "mea culpa"…