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Dejando a un lado la -ni siquiera maquiavélica- maniobra orquestada sobre el aumento del IVA turístico, ahora ya puede considerarse un hecho prácticamente definitivo: Carlos Delgado y José Ramón Bauzá, por este orden y no al revés, serán los verdaderos salvadores de la industria turística de Balears. Así de claro, así de contundente. Pido autorización a los lectores para que valga por un día tan exagerada licencia.

"Podemos conseguir que las Islas Baleares tengan turismo todo el año gracias al deporte", soltó el conseller en la reciente presentación del I Foro Internacional de Turismo y Deporte que se celebrará el próximo mes de octubre en Palma. "El deporte es la actividad que mayor riqueza genera dentro del sector económico del ocio", señaló, según la agencia Efe, el presidente del Govern. Además, Bauzá subrayó que este foro será un ejemplo de la colaboración público-privada que servirá para sacar a Balears de la crisis.

A los medios de comunicación les interesan especialmente los políticos cuyas declaraciones generan titulares periodísticos impactantes. Y hay que reconocer que el dúo Delgado-Bauzá es uno de los más productivos. Que Bauzá, sin salirnos del relato informativo de Efe, diga que "lo tenemos todo para convertir Balears en un destino líder para deportistas profesionales y aficionados" abre una enorme ventana al optimismo, muy en la línea de diferentes plataformas difusoras del pensamiento neoliberal. Que el mismo Bauzá proclame que la Comunidad balear es "cuna de grandes deportistas" y que estos son "nuestro orgullo" y los "mejores embajadores a nivel mundial" de Balears puede que incluso estimule con fuerza la fibra de las emociones de muchos ciudadanos, sean o no militantes del PP. Que Delgado afirme que Balears "es una pista deportiva excepcional con un clima excepcional" abre otra espectacular ventana, la de la ilusión y la imaginación desbordantes, que ha permanecido cerrada durante demasiado tiempo.

Si bien Delgado y Bauzá no lo especificaron, cabe interpretar que el foro versará sobre el deporte en general y, por tanto, se hará una referencia explícita a las competiciones y posibilidades de desarrollo de múltiples disciplinas deportivas en las Islas. Porque no vale conformarse simplemente con incrementar el número de turistas practicantes del ciclismo de carril bici, el mini-golf, el tenis o la natación en sus modalidades "no me estreses y respeta mis vacaciones" en hoteles donde rige el todo incluido.

En cuanto a la organización de este foro internacional, todavía se está a tiempo para corregir dos fallos. En primer lugar, no debiera celebrarse en el Palma Arena por las connotaciones negativas que comporta; sería preferible habilitar otro recinto. En segundo lugar, y puesto que se trata de abordar novedosas estrategias para mejorar el producto turístico balear, habría que reservar sendas sesiones descentralizadoras en las Pitiusas y Menorca. Pero aviso que en nuestra isla tampoco sería recomendable convocar el foro en el pabellón de Bintaufa una vez que acaba de asistirse a la desaparición del Menorca Bàsquet.

Si el foro internacional (¡tranquilo todo el mundo!, no ha sido promovido por Nóos, el célebre instituto recaudatorio de Iñaki Urdangarin y Diego Torres) logra unas mínimas bases para combatir con eficiencia la marcada estacionalidad de la industria turística, habrá que dar por sentado que la consiguiente imposición de medallas políticas está plenamente garantizada, con el tandem Delgado-Bauzá en primera fila.

Por último, estimo oportuno mencionar otra obviedad: el éxito del I Foro Internacional de Turismo y Deporte no lo determinará el número de participantes inscritos o invitados. El verdadero éxito solo podrá valorarse a posteriori: a partir de la afluencia de deportistas/turistas, o viceversa, que elijan las Islas para la práctica de sus respectivos deportes. Pero concretar unas cifras aproximadas al respecto es tan arriesgado como asegurar que Balears podrá tener turismo todo el año gracias al deporte. Por mucho que así quiera sostenerlo el conseller Carlos Delgado.