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Si hay un partido que deba de hacer un análisis en profundidad después de las elecciones vascas y gallegas del domingo 21 de octubre último, ése es el PSOE. Su fuerte caída en Galicia ante un partido popular que logra mayoría absoluta a pesar de los recortes, a pesar de gobernar haciendo de su programa electoral "mangas y capirotes", a pesar de gobernar al dictado de lo que le dictan en Europa, a pesar de que desde el 2.009, Feijóo ha visto aumentar las listas del paro gallego en 70.000 parados más, a pesar de tener 200.000 parados en una población de 2.8 millones, a pesar de que la deuda se le ha triplicado desde 2.009, suma ahora 7.000 millones, el PSOE no ha aumentado y el PP ha ganado por mayoría absoluta. Eso solo puede significar que el electorado gallego entiende la situación de Galicia y parece que no le esté afectando lo que está haciendo pasar el gobierno de Madrid al resto de la ciudadanía. Eso, o es que, está el votante sumamente hastiado de los socialistas, que aun a pesar de cómo gobierna el PP, ha evidenciado que prefieren a éstos que a ellos. Y eso no debería ser para los socialistas un problema banal. En mi opinión tienen un problema profundo y algo más que grave. Rubalcaba y su equipo deberían hacérselo mirar cuanto antes.

En el País Vasco, tampoco ha conseguido el PSOE que venía de gobernar la Lehendakaritza, el apoyo del electorado, y el PP por eso tampoco. Por contra ha ganado el PNV. Era una victoria anunciada, si bien creo, que los verdaderos vencedores han sido EH-BILDU, la formación que dicen heredera de batasuna, pues han pasado a ser la segunda fuerza más votada, solo a 6 escaños del PNV, lo que significa que toda esa fuerza de representación en la Cámara Vasca, les viene dada democráticamente en las urnas. Por consiguiente, desde el aspecto puramente democrático, nada debe ni puede decirse en contra. Habrá que dejar pasar los consabidos 100 días, para ver hacia donde se dirige la política vasca, con un PSOE y un PP que no van a estar a una sola vez para aunar las derrotadas fuerzas que les quedan. Tampoco parece natural que BILDU pacte con ellos. Los pactos de darse, serán entre el PNV y el PSOE.

En definitiva en Galicia gobernará Alberto Núñez Feijóo, sin otros problemas que los inherentes a la situación actual. En Euskadi, el Lehendakari, será Íñigo Urkullu, con los problemas que conlleva no tener mayoría absoluta, si bien no debería tener dificultades por la debilidad de unos y el antagonismo natural de otros, salvo una catarsis (1).

CATARSIS. Sicoterapia destinada a liberar el inconveniente de recuerdos traumáticos.