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En sus quiebras gubernamentales más impresentables, Felipe González no tenía ningún empacho en confesar que se enteraba de algunos males de su gobierno por la prensa. Mariano Rajoy como lee la prensa que dice leer, pues ni eso, y así sin otra razón que le justifique la ignorancia presidencial, dice este hombre, a pesar de «lo que está lloviendo», que en España solo hay puntuales casos de corrupción. ¡Hombre!, Sr. presidente en funciones, ¡no foti vostè! Escúcheme: en plena vorágine de lo de once millones de documentos llamados los papeles de Panamá, entre los aparecidos, aparece un tal José Manuel Soria, a la sazón, ministro de Industria de su Gobierno, que en sus torpes declaraciones, por sacar un poco la pata de donde la tenía metida, las evidencias se la han hecho meter hasta los corvejones. Sin dejar descansar ni un solo minuto al personal asombrado a punto del vómito, van ustedes y en plena detención suspenden al alcalde de Granada por corrupción, junto a José Torres Hurtado, que así se llama el susodicho, han agavillado a dieciséis personas más, que podrían ser empresarios y la concejal de Urbanismo. Sin embargo, Rita Barberá, la dama tras el visillo, a esa ni se la pregunta, a ver si se nos va a enfadar y le da por poner en marcha la más sonora de las mascletás que se hayan visto y oído en Valencia.

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El personal con el resuello que no le cabe en el cuerpo se da de bruces con un Mario Conde y sus retoños bajo la custodia de la Guardia Civil, por manejar de acá para allá y de allá para acá, presuntamente los dineros ajenos con una desvergüenza absoluta. Finalmente el patriarca ha ido a parar el trullo, sin otras prerrogativas que la de permanecer en él hasta que un juez no diga lo contrario. Mientras tanto, sale a la palestra de los escándalos lo de Aznar y Hacienda, que de ser eso como ha salido en algún programa televisivo y en la prensa de papel sería un episodio bastante más que penoso, agregándole que Montoro recibió al presidente de honor de su partido en su despacho, aunque ha tenido prisa en decir que no hablaron de la investigación fiscal. Jajajajaja, yo es que me parto, ¿entonces de qué hablaron? Ah, sí, coño, como no se me ha ocurrido. Seguro que hablaron de la metamorfosis (no sean mal pensados), no me refiero para nada de la metamorfosis de miles y miles de euros, sino de la que tiene lugar ahora en primavera con las mariposas, aunque a mí según se me figura, tiempo habrá de parlar de ello.

También estos días ha sido un verdadero escándalo de esos que hacen época lo de las presuntas financiaciones ilegales de las campañas del PP, que al paso que vamos van a ser cada vez menos presuntas, después de que un tal Antonio Pons Dols haya alcanzado un acuerdo con la Fiscalía Anticorrupción, por el que éste asume, haber financiado ilegalmente al partido en Valencia en tres elecciones. Y por si eso fuera poco delito, manifiesta que falsificó documentos para dar apariencia de legalidad a esos pagos fraudulentos. Sigamos: un tal Enrique Ortiz (constructor de obras) reconoce haber abonado 348.115,00 euros para la organización de la campaña de las elecciones generales de 2008, las segundas en que Rajoy se presentaba como candidato a la Presidencia del Gobierno. De ser cierto, de lo que hago énfasis, solo por eso, deberían dimitir en pleno, disolver el Gobierno y separar algunas personas del partido para empezar de nuevo. La carga de descrédito es de tal magnitud que no daña solo al PP, daña de paso a la clase política en general, si ésta no es capaz de ponerle freno a semejante situación con la que el votante avergonzado se desayuna o se va a la cama cada día.