Las enmiendas que se han presentado al proyecto de Ley de Menorca Reserva de la Biosfera confirman, como se intuía, que saldrá un texto muy distinto del que entró en el Parlament. Le pasará como al Estatut de Catalunya.

Los partidos del pacto de Govern han presentado 80 enmiendas. Nada menos. Las han consensuado entre ellos. Y cuestionan aspectos fundamentales de la propuesta que aprobó el Consell de Menorca. Sobre todo dos aspectos: el techo de capacidad competencial y la dotación económica. Las dudas jurídicas que manifestó la Abogacía de la Comunidad Autónoma ahora se visten de enmiendas. Y por otra parte, se pretende descartar un «mecanismo especial de financiación» por la condición de Reserva de la Isla y se reduce el objetivo a «la financiación de los planes y los proyectos», con una aportación máxima de 2,5 millones de euros por parte del Govern, cuando Eivissa, sin tanta letra, se lleva un mínimo de cinco millones por la ley de capitalidad. Solo Podemos parece creer en que la Reserva necesita una Ley. Més per Mallorca va a lo suyo, que queda claro que no es lo de Menorca. Por su parte, el PSOE de Susana Mora sigue en una posición incómoda, puesto que su partido en Palma avala unas enmiendas que desde la plaza de la Biosfera no presentarían si hay que creer las declaraciones de la aprobación del proyecto por parte del Consell, con besos y abrazos entre los socios de la mayor crisis de la institución en los últimos años. El único que no ha presentado una sola enmienda es Més per Menorca. A «su» proyecto no le sobra ni le falta una coma.

Y por parte de la oposición, PP, Ciudadanos, Vox y El PI han elaborado una lista inmensa de enmiendas. No creen en la necesidad de esta Ley, cuyos promotores soñaban con un consenso sin esfuerzo y cuya carencia le pronostica un mal futuro.

A eso se le añaden las prisas para que se apruebe en la recta final de esta legislatura.
Mal pronóstico tiene el enfermo. Quizás para este viaje no harían falta estas alforjas.