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Por estos lares no es un oficio menor tratar de comprender el funcionamiento de la justicia, y aun, a veces, a quienes la tienen como oficio. Ahora resulta que «los señores letrados del Congreso rechazan denunciar a Fernández Díaz», alegando que esa actuación corresponde a los grupos que la han pedido, pero no a los letrados del Congreso. Tampoco voy yo ahora a meterme en camisas de once varas, por más que piense que cuando se transgrede el Código Penal, tampoco sería pedir tanto que los señores letrados del Congreso, pasaran sólo fuera un post-it a la Fiscalía, para que esta actuara por orden o de oficio. El tema se reduce a que aquí algunos y algunas, se comportan como si estuvieran uncidos por los óleos del ordeno y mando, más en puridad, como si el cortijo fuera suyo.   

El caso que me ocupa y preocupa, es en el que ver una vez más, como funciona eso de la aplicación del Código Penal para unos o para otros. Según lo publicado en prensa, el exministro del interior Jorge Fernández Díaz, habría mentido en dos Comisiones de Investigación. «El País» revelaba el audio de una conversación en diciembre de 2012 entre    el Ministro del Interior de entonces del Gobierno Rajoy y el comisario jubilado José Manuel Villarejo, donde se abordaba al parecer, un plan para fabricar pruebas falsas contra dirigentes independentistas. Eso puso al descubierto, que Fernández Díaz no había dicho la verdad en dos comparecencias en sendas Comisiones de Investigación de la Cámara. Antes que seguir, permítaseme un breve comentario sobre el tal Villarejo: este hombre parece el perejil de todas las salsas ¡Madre de Dios! No hay lío, léase pongo por caso Fernández Díaz, Dolores Cospedal y por no poder ir más arriba hasta el mismísimo Rey Emérito y un    interminable número de personajes y personajillos de este país de nuestros pecados, tan traído y llevado por los villarejos de turno, aparte el Villarejo genuino, donde éste no haya metido la nariz. Para el caso que me ocupa, sin abusar de la retórica, déjenme decirles lo que prevé el Código Penal para aquellos que de su obligado cumplimiento hacen «mangas y capirotes». Pues miré usted, Sr. Fernández Díaz,    por no decir la verdad en una comisión parlamentaria, debería ser sancionado con 6 meses a 1 año de prisión o multa de 12 a 24 meses. Eso le corresponde a todo aquel que presta un testimonio falso en comisión parlamentaria, y usted, Sr. exministro, no está liberado para nada del cumplimiento de la Ley.

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También según lo publicado, el exministro Fernández Díaz, no en una sino en dos comisiones, negó haber tenido trato con José Manuel Villarejo, la primera el 5 de abril de 2017 y la segunda, el 1 de diciembre.    Sería sobre la conocida operación kitchen.

Me parece una falta de respeto absoluto que un excomisario y un exministro, tuvieran siquiera la tentación de «fabricar pruebas falsas» contra nadie; tampoco sería de recibo que esos presumibles chanchullos, fueran contra dirigentes independentistas. Haciendo caso a Bertolt Brecht, hoy ha sido contra independentistas, yo no lo soy, pero mañana puede ser contra mí, por cualquier motivo que considere punible que se les ocurra a este tipo de personajes. En cualquier caso, si es verdad que Fernández Díaz faltó a la misma, a la que estaba obligado en sede parlamentaria ante una comisión de investigación, debe de ser sancionado como marca la Ley, que aquí ya son demasiados los que se escapan por la «gatera» de unas leyes con la que hacen «tirabuzones» los de siempre, precisamente los que con sus cargos deberían de dar ejemplo a la ciudadanía que dicen representar y por la que les pagamos.