Taras Ostapchuk, durante una entrevista concedida en exclusiva a Última Hora. | Julio Bastida

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El juez de Instrucción número 9 de Palma ha archivado la causa contra el ucraniano que intentó hundir el yate de su jefe ruso en Port Adriano. El magistrado Enrique Morell indica en el auto que todas las gestiones realizadas para tratar de localizar a Taras Ostapchuk han resultado infructuosas. «Al parecer se marchó a Ucrania para luchar contra la ocupación rusa», señala.

Los hechos que ahora se han sobreseído de forma provisional tuvieron lugar el pasado 26 de febrero. Taras Ostapchuk, de 54 años y jefe de máquinas del barco Lady Anastasia, fue detenido tras intentar hundir la embarcación. En el juzgado, asistido por la abogada Neus Canyelles, se acogió a su derecho de no declarar y quedó en libertad. El hombre explicó ante la Guardia Civil que lo hizo para vengarse de su empleador: Alexander Mijeev, responsable de una empresa que produce armamento para el gobierno de Vladimir Putin.

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Taras Ostapchuk vio las imágenes de un misil ruso impactando contra un edificio de apartamentos en Kiev y decidió actuar. Abrió una válvula en la sala de máquinas conectada al casco del barco. El agua empezó a entrar en el yate, de 48 metros de eslora y valorado en 7 millones de euros, y se dirigió a los camarotes donde se encontraba la tripulación para abrir otra válvula.

El marinero avisó a sus compañeros y consiguieron salir a tiempo del barco, que no llegó a hundirse. Tres tripulantes empezaron a gritarle diciéndole que cerrara todo, pero Taras les recordó que ellos también eran ucranianos y que su país había sufrido un ataque con misiles producidos por el propietario del barco. Ostapchuk llevaba una década trabajando en el yate, lejos de su mujer y de su hijo, de 27 años, que viven en Kiev. El marinero se ha alistado al Ejército, tal y como adelantó a Ultima Hora en una entrevista.

–He perdido el trabajo, pero eso no es un problema. No voy a perder mi país. No soy un héroe, soy un hombre mayor, pero tengo mucha experiencia en mecánica. Nunca he cogido un arma pero si es necesario la cogeré.