El PSM celebró anoche una asamblea para dar cuenta de las negociaciones truncadas con el PSOE. | Katerina Pu

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El PSM-Més per Menorca se fijó como objetivo prioritario formar una mayoría absoluta junto a PSOE y Ciutadella Endavant. Algo que según su versión quedaba seriamente en duda por las últimas exigencias de los socialistas, que excluían al tercer partido del reparto de áreas. Esto, sumado a otros condicionantes inaceptables para los ecosoberanistas, acabó con la esperanza de la izquierda de revalidar el gobierno progresista.

El pacto estuvo cerca, pero se truncó, aun con las «muchas cesiones» que hicieron, aseguran desde el PSM, «solo a cambio del reparto de la alcaldía, 2+2, con el PSOE», exponía ayer en rueda de prensa Oriol Baradad, parte activa de las negociaciones.

La inclusión a última hora de nuevos requisitos por parte del PSOE rompía «la igualdad de condiciones» entre los tres partidos. Los once apoyos necesarios para investir a Carol Cerdà quedaban garantizados en un acuerdo en el que, sin embargo, Ciutadella Endavant se reservaba el derecho a formar parte, o no, del equipo de gobierno, porque faltaban pocas horas para la constitución del nuevo Ayuntamiento y no había podido discutir los términos. Así, su entrada dependería de cuestiones programáticas y de la propia organización interna que «nos emplazamos a discutir el lunes siguiente a la investidura».

Sin embargo, el PSOE exigió entonces asumir departamentos como el de Urbanismo —con dos cargos de su confianza—, Hacienda o Recursos Humanos. «Se estaba despreciando al tercer partido, que tenía qué decir en el reparto». Esto habría restado argumentos a Ciutadella Endavant para entrar en el gobierno, que quedaría en minoría.

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Dedicaciones exclusivas y cargos de confianza

«A nivel de organización, el PSM solo ha exigido el 2+2». En cambio, enumeraron, el PSOE    pidió y logró aumentar de 8 a 9 las dedicaciones exclusivas; un cargo de confianza en Urbanismo; empezaría el PSOE en la alcaldía; el primer teniente de alcalde sería del PSOE los cuatro años, y percibiría el mismo sueldo que la alcaldesa. Hubo otras pretensiones, aunque no fueron aceptadas, como la de crear el cargo de gerente en el Ayuntamiento, otro de confianza en el departamento de Comunicación, otro más en Urbanismo y que el equipo de gobierno tuviera un portavoz, del PSOE.

A esto se sumó que los socialistas «ya tenían nombres y apellidos para los cargos de confianza», algo que no sentó nada bien, porque el Ayuntamiento no puede ser una oficina de colocación, apuntan contundentes desde el PSM.

La exigencia de la alcaldía para el PSM

«En toda la campaña electoral, el PSOE no fue capaz de decir nada bueno de la    gestión hecha por el equipo de gobierno, nos señaló como el enemigo a batir», recuerda Maria Jesús Bagur, quien admite que «he llorado mucho estos días», por la impotencia que ha sentido al ver cómo ha terminado todo.

Se demostraba, por tanto, «una pérdida total de confianza, no era un escenario para iniciar una legislatura con estabilidad para gobernar».

A esto hay que añadir que en la asamblea «la gente está muy enfadada», por la táctica que siguió el PSOE de atacar constantemente a los concejales del PSM y a sus gestiones en las áreas que lideraban. Por eso marcaron como exigencias el reparto de la alcaldía y que no se firmara un acuerdo sin que estuviera garantizado que los tres partidos entraran en el gobierno. Una cuestión por la que «tendré que dar explicaciones, porque íbamos a firmar el acuerdo sin que Ciutadella Endavant se comprometiera, pero era necesario», concluye Baradad.

El apunte

El PSOE no incluía proyectos básicos impulsados las últimas legislaturas

En el PSM se muestran sorprendidos en cuanto al programa del PSOE, por los proyectos que omitían: el Plan de Movilidad Sostenible Urbana, la peatonalización de la Plaça des Born, la ampliación del geriátrico (porque querían construir uno nuevo), la ampliación del centro de día, la implantación del servicio asistencial de alta intensidad, la escuela de música. «Había grandes desacuerdos programáticos», admite Oriol Baradad. Así, critican que querían desmantelar el área de Cultura para que lo asumiera la Fundació Ciutadella Cultura, paralizar la ampliación del geriátrico, la segunda fase de la rehabilitación del Real Alcázar que ya tiene incluso la financiación, la recuperación de Sa Colàrsega, mejorar el Pavelló d’Esports, o rehabilitar las cuevas de Baixamar, entre otros.