Un grupo de afectados se concentró ayer tarde a las puertas de la clínica en Maó. | Gemma Andreu

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Alrededor de 25 o 30 personas, dispersos por motivos de seguridad debido al estado de alarma, se concentraron ayer tarde a las puertas de la clínica Dentix en Maó, para expresar su malestar y preocupación ante las inciertas noticias sobre la situación económica de la cadena y la falta de información sobre su reapertura. Pero son muchos más los afectados por un posible cierre de esta empresa y ya se han constituido en una plataforma en las redes sociales para compartir información, organizarse y tramitar, si llega el caso, una demanda colectiva en los juzgados.

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Este grupo en una red social sumaba al cierre de esta edición más de 180 inscritos, pero la cifra puede multiplicarse y superar los 300 afectados en toda la isla, aseguró ayer una portavoz de la plataforma, porque en cada familia puede haber varios pacientes. De momento el primer paso que tomará esta iniciativa ciudadana será ayudar a que cada cliente reclame de manera individual a la propia empresa por los tratamientos interrumpidos o los servicios de urgencias y de seguimiento no recibidos, que en algunos casos han llevado a pacientes a acudir a otros dentistas privados en estos meses con el consecuente gasto añadido. Si la clínica no responde, se presentarán reclamaciones tambien individuales ante el Servicio Insular de Consumo y por último, la plataforma baraja contratar asistencia letrada para acudir a los juzgados.

Los asistentes a esta concentración de protesta confirmaron con los comercios vecinos que en la clínica no ha habido actividad en las últimas semanas, ninguna señal que pueda indicar que se va a producir la reapertura, como han indicado desde Dentix en su pagina web o algunas financieras con las que han contactado afectados. Los responsables de la clínica de Maó tampoco han dado explicaciones, y los teléfonos siguen sin responder. Las quejas de los pacientes se repiten. Los testimonios recogidos por este diario hablan de falta de seguimiento de los tratamientos y cuotas de financiación que siguen llegando puntuales al cobro. Otros abonaron al contado pero tampoco tienen el servicio que esperaban. «Yo pagué tres mil euros para el aparato de mi hijo, desde febrero no le han visitado, los dientes se le están torciendo y ya he pedido hora con otro dentista», explica una paciente de la plataforma. «El mío era un tratamiento complicado, pagué 5.000 euros y el resto lo financié, me queda poco por pagar pero es que no me han llamado ni para la primera revisión», relata otra paciente. Algunas financieras ya han reclamado cuotas que clientes han dejado de pagar.