El promotor tiene autorizada la conexión de 60 MW en la subestación de Dragonera (Maó), en la imagen, y 30 MW en Es Mercadal. | Josep Bagur

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La Dirección General de Energía y Cambio Climático del Govern tiene sobre la mesa desde el pasado mes de diciembre el mayor proyecto de desarrollo de energías renovables que se haya tramitado nunca en Menorca. El fondo español Qualitas Equity se ha propuesto abanderar la transición energética en la Isla y a través de Q-Energy y Q-Impact promueve en firme un despliegue sin parangón. Después de un exhaustivo análisis de la realidad menorquina, ha diseñado seis parques fotovoltaicos que suman una potencia de 90 megavatios (MW), además de introducir por primera vez un factor fundamental en el tránsito de un territorio insular hacia la descarbonización, la instalación de baterías para hacer gestionable también de noche la energía del sol.

Para hacerse una idea de lo que suponen 90 megavatios de potencia instalada para la consecución de los objetivos de transición energética de la Isla hay que tener en cuenta el punto de partida, el futuro más inmediato y la demanda menorquina. En la actualidad la potencia existente entre los dos parque solares y el eólico es de apenas ocho megavatios y con la polémica ampliación Son Salomó rozará los 50 megavatios. Los picos de consumo invernal en la Isla se sitúan en torno a los 70 megavatios y los estivales se mueven entre 120 y 130. La Estrategia Menorca 2030 fija un objetivo de 260 megavatios de fotovoltaica en diez años.

Después de un concienzudo trabajo de cribado de localizaciones que les ha llevado a recorrer unas 70 fincas de la Isla, finalmente se han cerrado acuerdos con propietarios de terrenos aptos para la implantación de renovables y con un escaso impacto visual. A la espera de conocer la ubicación exacta de los terrenos, este diario puede adelantar que estarán conectados a las subestaciones eléctricas de Dragonera (Maó) y Es Mercadal. La distancia de ellas se mueve entre los dos y los cuatro kilómetros, minimizando el impacto de las conexiones. En Dragonera hay autorizado el acceso de 60 megavatios y en Es Mercadal de otros 30. Son suelos rústicos sin especial protección y mayoritariamente en las cercanías de los polígonos industriales.

La relación del grupo Qualitas con Menorca no es nueva. Este gestor de activos que lleva invertidos más de 6.000 millones de euros en el desarrollo de renovables desde el año 2007 y que tiene preparados otros 4.000 millones ha colaborado en la redacción y suscrito el Plan de Descarbonización de Menorca, la llamada Estrategia Menorca 2030. Responsables de dos de sus principales vehículos de inversión, Q-Energy y Q-Impact, tienen residencia en Menorca desde hace 20 años, por lo que el desembarco inversor en Menorca, uno de los territorios con la generación eléctrica más cara y contaminante de Europa, tiene, más allá de los números, un componente sentimental.

Cálculos en base al funcionamiento del sistema eléctrico menorquín y a las expectativas de penetración de la energía generada por los parques solares proyectados convencen al fondo de que puede ser capaz de reducir un tercio la actividad de la central térmica de Maó cuando se pongan en funcionamiento. Las previsiones iniciales sobre los plazos de tramitación para que el proyecto obtenga los permisos hablan de entre un año y un año y medio.

Fuentes de la Dirección General de Energía del Govern que han tenido acceso al proyecto destacan la seriedad y el compromiso medioambiental con el que los promotores, que en próximas fechas tienen intención de reunirse con ayuntamientos y entidades de la Isla, están encarando su apuesta por el desarrollo de renovables en Menorca.